
Visto en Diario de Jerez

En esta ilusión óptica en la imagen de la izquierda podemos ver la cara de una chica y en la imagen de la derecha la de un chico. En realidad las dos imágenes son de la misma cara.
Las personas ajenas a la informática - y los que no- , de seguro no han quedado indiferentes al leer la noticia: un ratón de ordenador que cuesta el sueldo de un año de un mileurista.
Una empresa europea llamada Pat says now, ha tenido la extravagante y desconsiderada idea de diseñar un ratón cubierto de oro blanco de 18 kilates y con 59 diamantes. Obviamente, de ahí su elevadísimo precio.
No deja de sorprenderme que en tiempos de crisis haya quien piense en poner en venta por semejante importe, un periférico cuyo precio no pasa de 10 ó 20 euros, tirando por lo alto. Pero lo peor no es la idea, sino comprarlo. Es una inmensa burla para aquellas personas que apenas tienen dinero para comer.
Eso sí, el fabricante asegura que los diamantes no provienen de países sancionados por la ONU, no vaya a ser que tenga problemas. Está claro que con la conciencia, tampoco deben tener problemas.

Ha sido noticia la campaña de promoción de los laboratorios Bayer en la que publicitaban su medicamento contra la disfunción eréctil con tres cartas de hombres: dos ligones de playa y un "marido devoto, cansado de regalar flores, bombones u otros obsequios que no plasman sus verdaderos sentimientos hacia ella", cuyos amigos le han recomendado que se dirija al médico para que le proporcione "la manera de demostrarle de verdad amor".
Por si a Bayer le interesa, aquí va mi carta a Fernando:
Fernando, el amor no se demuestra con flores y bombones. El amor se demuestra, por ejemplo, colaborando al 50 % en las tareas domésticas. Se demuestra escuchando las penas y problemas de tu mujer, incluso cuando te aburren y en realidad te apetecería leer el Marca. Se demuestra acompañándola a la Filmoteca a ver esa película que a ella le hace tanta ilusión ver aunque tú ya imaginas que te vas a quedar dormido a mitad de proyección. Se demuestra poniendo buena cara cuando su amiga viene a casa, por más que tú no la soportes. Y se demuestra, en la cama, no con una embestida brava y penetrante sino con unos preliminares variados, una increíble disposición para el cunnilingus, o una imaginación tan fuerte como para que tu Matilde no solo no eche de menos la penetración, sino que ni siquiera se acuerde de ella. Fernando, cariño, tú no necesitas Viagra ni Levitra: necesitas una buena amiga lesbiana que te enseñe cómo se le puede demostrar amor a una mujer sin necesidad de un mástil erecto












