¿Quién le iba a decir al señor Wattson-Wat, famoso científico e ilustre inventor en 1935 del radar, que sirvió en la segunda guerra mundial para ayudar a los aviones de la RAF a ganar la batalla de inglaterra que su descubrimiento se iba a convertir tres cuartos de siglo más tarde en la pesadilla de los conductores españoles de automóviles?
Una lluvia incesante, qué digo una lluvia, un autentico diluvio, un torrente de notificaciones por exceso de velocidad llega todos los días por correo certificado a la sufrida población desposeyéndola de puntos en su canté de conducir y quebrantándola duramente en su economía.
Ya han comenzado los dramas personales, profesionales y económicos de esta frenética caza de un sistema que tiene cada vez más tintes orwellianos en su obsesión controladora, y que amenaza con dejar sin su instrumento de trabajo a una parte de la población. Obsesionada la administración en su afán recaudatorio, coloca controles que son autenticas trampas en curvas y túneles, con estrategia de dudosa honestidad, con límites de velocidad que son irrisorios.
Naturalmente que había que acabar con la conducción temeraria o bajo los efectos de drogas y alcohol, pero para eso bastaba con reformar y aplicar el código penal.
Estoy seguro de que si pudiera utilizarse el radar para detectar prevaricaciones, tráfico de influencias, sobornos o denuncias falsas, el gobierno no iba a ser tan diligente en el castigo, porque esas son las prácticas habituales en los aledaños del poder, del que siempre sale beneficiado el partido que manda. Sabemos que la democracia es muy cara y que la tenemos que pagar entre todos, unos más que otros, porque al poder siempre le es más cómodo proceder contra el indefenso.
Y también sabemos que la democracia no sólo no acaba con la corrupción, sino que la estimula. Sabemos igualmente que la democracia es libertad, pero una libertad amenazada por las veleidades gubernamentales, dispuesta a prohibirnos que consumamos hamburguesas, que fumemos o que nos tomemos una copa. Uno recuerda con repugnancia los años de dictadura, pero al menos en aquellos años sin libertad teníamos la de hacer lo que nos diera la gana, y además sin pagar impuestos.
Miguel Torres
11 mayo, 2007
Victimas del radar
La cruda realidad
Dos personas sentadas en un banco, una le dice a la otra:
- Yo para huir de la realidad, voy al cine.
- Pués yo prefiero leer periódicos.
Asier y Javier del diario Metro.
Llegó la hora.
Llevamos únicamente 6 minutos de este día 11 de Mayo y ya empiezo a estar harto de la campaña de los partidos políticos.
Acaba de comenzar la precampaña, y llega el momento de prometer a diestro y siniestro por parte de todos los partidos y resulta curioso ver como todos, que cuando están en el parlamento se contradicen constantemente, a la hora de prometer todos prometen lo mismo.
Todos van a luchar contra la corrupción urbanística.
Todos van a controlar la inmigración.
Todos van a fomentar el empleo estable y de calidad.
El transporte público va a ser gratuito y con una gran frecuencia de paso.
Las pensiones de los jubilados y parados va a subir como la espuma.
Lo que no tienen en cuenta es que ya son casi 30 años viviendo en democracia y que la canción ya nos suena. La gente de la calle vive desencantada de nuestra clase política, ya que lo único que realmente les preocupa son los votos de los ciudadanos para que ellos puedan seguir viviendo muy bien.
Los escandalos urbanísticos salpican a los partidos de todos los colores, y no hay ayuntamiento que no se libre de estar bajo sospecha de conceder favores a constructoras e inmobiliarias, y a la gente de la calle le cuesta cada día más llegar a fín de mes.
Yo tengo clara mi decisión: votaré en blanco ejerciendo así mi derecho democrático a votar, pero mostrando mi clara inconformidad con todos los partidos de nuestro país, si todos hiciesemos lo mismo otro gallo cantaría.
10 mayo, 2007
EL tamaño del corazón
"Cuanto más pequeño es el corazón de un hombre, más odio alberga"
Victor Hugo
La sociedad del bienestar
Esté término, comenzó a utilizarse durante la década de los años 80 para definir a las sociedades donde la economía de mercado funciona bien y las prestaciones sociales permitían tener un incremento en la calidad de vida de todos los ciudadanos.
En la sociedad del bienestar, no debieran existir diferencias sociales, por cuestión de raza, sexo o status, ya que una de sus premisas es el principio de igualdad.
Viendo la situación actual de España, me pregunto, si nosotros viviremos en esa sociedad. Es cierto que ahora "vivimos" mejor que antes, hemos pasado de ser un país subdesarrollado a ser la octava potencia económica del mundo, tenemos un sistema sanitario gratuito, hemos cambiado vivir del turismo por ser turistas, y en lugar de trabajar en el servicio doméstico, ahora somos nosotros los que tenemos personas que realizan las labores de nuestra casa, el 52,7% de adultos y el 27,6% de los niños presentan sobrepeso u obesidad, problema típico de las sociedades desarrolladas
Todos tenemos coche, movil, reproductor de DVD, cámara digital, ordenador, y un sinfín de artilugios que nos hacen más facil la vida.
¿Todos?.........
A pesar de todo lo mencionado anteriormente, existen también muchos factores, que indican que nuestra sociedad del bienestar, no lo es tanto, sino que simplemente lo parece.
18.8 millones de españoles (42% de la población) son mileuristas (viven menos de mil euros al mes, según los datos de la agencia tributaria). De esos 18.8 millones, 10,4 millones son asalariados y los 8.4 millones restantes son pensionistas y desempleados.
El precio de la vivienda según el banco de España está sobrevalorada en un 20% y un 30% para la OCDE.
Somos uno de los mayores consumidores de drogas de Europa y el primero con un 2.6% en consumo de cocaina.
Somos uno de los principales paises en el consumo de alcohol, al ser una costumbre social bien vista (nos iniciamos en su consumo alrededor de los 13 años).
Nuestra jornada laboral es de las más largas y menos productivas de Europa, tenemos un sistema educativo que fomenta el paso de un curso a otro con la mitad de asignaturas suspensas, fomentando así alumnos, menos esforzados, más ignorantes y peor preparados y por supuesto más manejables por la propaganda.
Los ayuntamientos corruptos o sospechosos de cometer irregularidades urbanísticas crece sin cesar, y ningún partido se salva de realizar recalificaciones dudosas o contratos y adjudicaciones a las constructoras a dedo.
Los partidos políticos tienen como único fín mirar por sus intereses, no mirar por el bienestar de los ciudadanos. Lo único que les preocupa es el de ser elegidos para llenarse los bolsillos hasta los topes.
Esa es nuestra sociedad del bienestar, pensar que vivimos en ella cuando en realidad lo único que hacemos es "malvivir".
08 mayo, 2007
¿Estamos solos en el universo?
Nos alejamos un poco y vemos que formamos parte de uno de los brazos de nuestra galaxia, que tiene un radio medio de 50.000 años luz; en ella se ubica nuestro Sistema Solar y contiene alrededor de 100.000 millones de estrellas.
La Via Lactea tiene aproximadamente 100.000 años luz de extension de punta a punta y se estima que después de esta galaxia existen otras muchas.
Los astronomos no pueden ver el extremo del universo, que es el inmenso espacio que contiene a las galaxias y toda la demas materia y energia existentes. Sin embargo, se han descubierto galaxias y otros objetos que se piensa que estan a una distancia de entre mil millones y 15 mil millones de años luz del Sol. IMPRESIONANTE
Entonces ¿ Que es lo que hay al otro extremo ?, ¿ el infinito ?, ¿ El universo se repliega sobre si mismo y volvemos al mismo punto ?, ¿ Mas universos ?, ¿ Nuestra conciencia ?.
Nadie lo sabe y ni siquiera lo podemos imaginar, porque escapa a nuestro poder de comprensión, pero de algo de lo que si que estoy seguro es de que si somos los únicos seres vivos de todo el universo cuanto cantidad de espacio desperdiciado.
Si lo pensaís con detenimiento seguro que os impresiona, al menos a mi me sucede así, porque nos creemos que somos algo y somos una insignificancia en medio del cosmos.
Saludos cósmicos.
05 mayo, 2007
Morrococo
También conocido como garbanzos mareados.
Para este plato necesitamos lo siguiente:
300 grm de garbanzos o una lata de garbanzos cocidos.
1 cebolla gorda.
1/2 cucharadita de postre de cominos.
Salsa de tomate.
Aceite de oliva, pimentón y sal.
Ponemos los garbanzos en remojo la noche anterior a la realización del plato.
En una olla ponemos a cocer los garbanzos con un chorrito de aceite y una pizquita de sal hasta que estén tiernos. Una vez cocidos los reservamos junto con un poquito del caldo de la cocción.
Picamos la cebolla y la sofreimos en la sartén, cuando ya esté casi frita le añadimos una pizquita de cominos.
Preparamos el pimentón dulce y la salsa de tomate, añadimos pimentón al gusto, procurando que no se nos queme ya que si no amargaría, e inmediatamente le añadimos la salsa de tomate y mezclamos todo para que se mezclen bien los sabores.
Echamos los garbanzos que tenemos reservados y un poquito del caldo de la cocción y mezclamos todo, con lo que el plato ya está casi terminado.
Para terminar lo único que nos queda es aplastar con un tenedor o con una batidora todos los garbanzos y mezclarlo con el sofrito, se prueba de sal, se emplata y se le echa un chorrito de aceite de oliva por encima.
Buen provecho.
