04 agosto, 2007

El calcetín de Gomaespuma



Uno de esos ficheros de audio que circulan por internet y que seguramente en alguna ocasión habrás recibido en tu correo electrónico.

Gomaespuma nos cuenta la historia de un hombre al que le asaltan unas necesidades imperiosas de hacer aguas mayores y al no poder hacerlo en el sitio indicado para ello, busca un sustituto con los inconvenientes que supone este hecho.

Aunque es mejor que oigaís la historia completa pinchando en este enlace.

El calcetín de Gomaespuma

03 agosto, 2007

Envejecer es obligatorio, crecer es opcional

El primer día de clase en la Universidad, nuestro profesor se presentó a los alumnos y nos desafió a que nos presentásemos a alguien que no conociésemos todavía. Me quedé de pie para mirar alrededor cuando una mano suave tocó mi hombro. Miré para atrás y vi. una pequeña señora, viejita y arrugada, sonriéndome radiante, con una sonrisa que iluminaba todo su ser. Dijo:

- "Eh, muchacho... Mi nombre es Rosa. Tengo ochenta y siete años de edad. ¿Puedo darte un abrazo?"... Me reí y respondí:
- "¡Claro que puede!". Y ella me dio un gigantesco apretón.
-"¿Por qué está Ud. en la facultad en tan tierna e inocente edad?", pregunté. Respondió juguetona:
-"Estoy aquí para encontrar un marido rico, casarme, tener un montón de hijos y entonces jubilarme y viajar".
- "Está bromeando", le diije. Yo estaba curioso por saber qué la había motivado a entrar en este desafío con su edad; y ella dijo:
-"Siempre soñé con tener estudios universitarios, y ahora estoy teniendo uno".

Después de clase caminamos hasta el edificio de la unión de estudiantes, y compartimos un helado. Nos hicimos amigos instantáneamente. Todos los días en los siguientes tres meses teníamos clase juntos y hablábamos sin parar. Yo quedaba siempre extasiado oyendo a aquella "máquina del tiempo" compartir su experiencia y sabiduría conmigo.

En el curso de un año, Rosa se volvió un icono en el campus universitario y hacía amigos fácilmente dondequiera que iba. Adoraba vestirse bien, y se reflejaba en la atención que le daban los otros estudiantes. Estaba disfrutando la vida.. Al fin del semestre invitamos a Rosa a hablar en nuestro banquete del equipo de fútbol. Fue presentada y se aproximó al podium. Cuando comenzó a leer su charla preparada, dejó caer tres de las cinco hojas al suelo.

Frustrada, tomó el micrófono y dijo simplemente: "Discúlpenme, ¡estoy tan nerviosa! ...Nunca conseguiré colocar mis papeles en orden de nuevo, así que déjenme hablarles sobre aquello que sé". Mientras reíamos, ella despejó su garganta y comenzó: "No dejamos de jugar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de jugar". Existen solamente tres secretos para que continuemos jóvenes, felices y obteniendo éxito:

1. Se necesita reír y encontrar humor en cada día.
2. Se necesita tener un sueño, pues cuando éstos se pierden, uno muere. ¡Hay tantas personas caminando por ahí que están muertas y ni siquiera lo sospechan!.
3. Se necesita conocer la diferencia entre ! envejecer y crecer... "Si usted tiene diecinueve años de edad y se queda tirado en la cama por un año entero sin hacer nada productivo, terminará con veinte años... Si yo tengo ochenta y siete años y me quedo en la cama por un año y no hago cosa alguna, quedaré con ochenta y ocho años... Cualquiera consigue quedar más viejo. Eso no exige talento ni habilidad. La idea es crecer a través de la vida y encontrar siempre oportunidad en la novedad. Los viejos generalmente no se arrepienten por aquello que hicieron, sino por aquellas cosas que dejaron de hacer. Las únicas personas que tienen miedo de la muerte son aquellas que tienen remordimientos".

Al fin de ese año, Rosa terminó el último año de la facultad que comenzó tantos años atrás. Una semana después de recibirse, Rosa murió tranquilamente durante el sueño. Más de dos mil alumnos de la facultad fuimos a su funeral en tributo a la maravillosa mujer que enseñó, a través del ejemplo, que "nunca es demasiado tarde para ser todo aquello que uno puede probablemente ser".

Estas palabras han sido divulgadas por amor, y en memoria de Rosa: "ENVEJECER ES OBLIGATORIO, CRECER ES OPCIONAL"

31 julio, 2007

Aprender a pensar

Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:

Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que este afirmaba rotundamente que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo.

Leí la pregunta del examen y decía: Demuestre como es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro. El estudiante había respondido: llevo el barómetro a la azotea del edificio y le ato una cuerda muy larga. Lo descuelgo hasta la base del edificio, marco y mido. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio.

Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente.

Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudio, obtener una nota mas alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.

Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.

Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunte si deseaba marcharse, pero me contesto que tenia muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excuse por interrumpirle y le rogué que continuara.

En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: tomo el barómetro y lo lanzo al suelo desde la azotea del edificio, calculo el tiempo de caída con un cronometro. Después se aplica la formula altura = 0,5 por A por t^2. Y así obtenemos la altura del edificio.

En este punto le pregunte a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota mas alta.

Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, tomas el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del Edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.

Perfecto, le dije, ¿y de otra manera?. Si, contestó, éste es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve. En este método, tomas el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el numero de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el numero de marcas que has hecho y ya tienes la altura.

Este es un método muy directo. Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento mas sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro está a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla fórmula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio.

En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su período de precesión.

En fin, concluyó, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea tomar el barómetro y golpear con el la puerta de la casa del portero. Cuando abra, decirle: "Señor portero, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo".

En este momento de la conversación, le pregunte si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares) evidentemente, dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.

El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de física en 1922, mas conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.

Al margen del personaje, lo divertido y curioso de la anécdota, lo esencial de esta historia es que LE HABÍAN ENSEÑADO A PENSAR. Por cierto, para los escépticos, esta historia es absolutamente verídica.

Aprendamos a pensar, hay mil soluciones para un mismo problema, pero lo realmente interesante, lo auténticamente genial es elegir la solución más practica y rápida, de forma que podamos acabar con el problema de raíz...y dedicarnos a solucionar OTROS problemas.

28 julio, 2007

Gazpacho andaluz



En estos días de calor en los que comer se convierte en un suplicio, os voy a dar la receta de la reina de las sopas frías. Ideal para tomar en verano a cualquier hora.


1 Kg de tomates rojos bien maduros.

300 grm. de pepino.

3 pimientos verdes italianos.

3 dientes de ajo.

2 Huevos.

Miga de pan al gusto, ya que según la cantidad que pongamos el gazpacho nos quedará más líquido o más espeso.

agua, vinagre, aceite de oliva y sal.


Lo primero de todo dejar claro que en la cocina, no existe una receta universal ya que existen tantas formas de realizar un plato como a personas le preguntemos.


Debemos preparar todos los ingredientes antes de proceder a realizar la receta.

Pelamos los tomates. Esta acción la podemos realizar de dos formas. Haciendoles un corte en forma de cruz en la base y los escaldamos durante un minuto en agua hirviendo o bien colar el gazpacho una vez que lo tengamos hecho.


Partimos a lo largo los pimientos italianos y retiramos las pepitas.

Pelamos los ajos y si no queremos que nos repita, los partimos por la mitad y le quitamos el tallo.

Pelamos los pepinos.

Ponemos la miga de pan en remojo.


Picamos todos los ingredientres a excepción de la miga de pan y los ponemos en un recipiente. Lo pasamos por la batidora hasta que nos quede una pasta fina.


Una vez que todas las verduras estén bien trituradas, le añadimos la miga de pan a la que previamente habremos escurrido el agua, un buen chorro de aceite, un chorro de vinagre y sal al gusto. Si queremos que nos quede un gazpacho más líquido le añadimos agua fría hasta que nos quede con la textura que nosotros deseamos. Volvemos a pasar por la batidora hasta que todo esté bien mezclado y ya tenemos listo el gazpacho.


A la hora de servir lo ponemos en un tazón de barro y lo acompañamos con tomate, pepino, pimiento, pan, y huevo cocido, todo muy picadito, sin olvidarnos de la sal y el vinagre para los que les guste el gazpacho más fuerte.
Buen provecho.





26 julio, 2007

Trozos de cristal




Voy a ver si me encuentro dentro de mi piel
y comprendo porqué nada puedo entender.
Me resulta tan raro todo lo normal,
me tropiezo, me caigo y vuelvo a tropezar.

Creí que me había equivocado, luego pensé........

Que estoy bien aquí en mi nube azul.
Todo es como yo lo he inventado
y la realidad trozos de cristal
que al final hay que pasar descalzo.


Por favor no me empuje, me puedo caer.
Yo en mi nube estoy bien no me va a convencer
yo conozco unos cuantos que son como usted
que me ofrecen veneno cuando tengo sed.


Creí que me había equivocado, luego pensé....

Que estoy bien aquí en mi nube azul.
Todo es como yo lo he inventado
y la realidad trozos de cristal
que al final hay que pasar descalzo.



Del LP. a puerta cerrada de Fito y los fitipaldis

24 julio, 2007

Los cuatro acuerdos

1 - No supongas.

No des nada por supuesto. Si tienes alguna duda aclárala. Si sospechas pregunta.
Suponer te hace inventar historias increibles que solo envenenan tu alma y que no tienen fundamento.

2 - Honra tus palabras.

Lo que sale de tu boca es lo que eres tú. Si no honras tus palabras no te estás honrando a ti mismo, y si no te honras a ti mismo no te amas.
Honrar tus palabras es ser coherente con lo que piensas y con lo que haces. Eres auténtico y te hace respetable ante los demás y ante ti mismo.

3 - Haz siempre lo mejor.

Si siempre haces lo mejor que puedas, nunca podrás recriminarte ni arrepentirte de nada.

4 - No te tomes nada personal.

Ni la peor ofensa, ni el peor desaire, ni la más grave herida.
En la medida que alguien te quiera lastimar, en esa medida ese alguien sé lastima a si mismo. Pero el problema es de él y no tuyo.

"Cuando miremos con ojos de niños , tal vez entenderesmos como es este juego de vivir y evolucionar".