31 marzo, 2007

Torrijas de Semana Santa


Ahora que está a punto de llegar la Semana Santa, os voy a dar la receta de uno de los postres más típicos de estas fechas. Aunque todavía faltan unos días para que sea Semana Santa, así podeís ir preparando los ingredientes.


1 Barra de pan de torrijas, si no lo encontraís sirve una barra de pan normal de hace cuatro días.

1 Litro de leche

Huevos y aceite de oliva

1 Palito de canela en rama

Azucar al gusto

La corteza de medio limón



Los tres últimos ingredientes pueden variar dependiendo de los gustos de cada uno, ya que habrá gente a la que le guste que sepan un poco más a canela o que estén un poco más dulces, etc.



Cogemos la leche la ponemos en un cazo junto con el palito de canela, la corteza de limón y el azucar que creamos necesario, ya que si las ponemos mucha azucar suelen quedar empalagosas,y lo ponemos a calentar a fuego suave durante 5 0 10 minutos.


Una vez que la leche tenga el sabor de la canela, apagamos el fuego, retiramos el palito de canela en rama, la corteza de limón y dejamos que se enfrie un poco.


Mientras tanto cogemos el pán y lo vamos cortando en rebanadas oblicuas de aproximadamente dos centimetros de grosor y lo ponemos en una bandeja.


Cuando leche esté tibia, empapamos el pan lo suficiente para que quede bien jugoso pero que no se rompa al cogerlo.


Ponemos a calentar el aceite en la sartén.


Batimos los huevos en un plato hondo y vamos rebozando una a una las torrijas en el huevo, y las vamos echando con cuidado de que no se nos rompan a la sartén, las freimos hasta que estén doradas por los dos lados y las ponemos en un papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.


Preparamos una mezcla de azucar y canela en polvo y espolvoreamos por encima las torrijas con esa mezcla.


Consejos:


Las torrijas también se les puede echar por encima una poquita de miel, o preparar un almibar ligero con azucar tostada y agua y dejar que se "emborrachen".


A disfrutar y a los que viajen en coche, cuidadín a la ida y al regreso.


28 marzo, 2007

Defendamos lo nuestro

El tema de este post me viene a la cabeza a raiz de una zarzuela que estuve viendo hace ya algún tiempo en un teatro de Leganes.

La obra fué divertidisima y me hizo pensar que los españoles no defendemos lo nuestro, y no lo digo por la zarzuela que puede parecer una cosa que esta pasada de moda y que no tiene tirón en la sociedad actual. Sin embargo cualquier persona con un poco de cultura reconocerá abiertamente que le gusta la opera, y la zarzuela que es muy parecida a la opera, pero nuestra, seguramente dirá que no.

Esto que digo lo podemos aplicar a cualquier cosa, el champán frances es mejor que el cava español, el cine americano, o las series de televisión son mejores que las nuestras, los electrodomesticos si tienen la etiqueta de Alemania idem de idem, la hamburguesa tiene más aceptación que nuestro bocata de tortilla de patata o de jamón serrano, las zapatillas Nike son mejor que nuestras Puma, y nuestro mejor grupo musical al lado del peor grupo de cualquier otra parte del mundo son unos aficionados.

Sin embargo vienen los turistas a España y se ponen ciegos con nuestras comidas, nuestras tapas, se ponen malitos de beber vinito de Rioja o un buen rivera del duero, les encantan nuestras playas, nuestra forma de ser, etc.

Señores defendamos lo nuestro, que si nosotros no lo hacemos nadie más lo va a hacer.

26 marzo, 2007

Pote de verduras

Una comida típica asturiana, para estomagos fuertes.

Para cinco personas necesitamos:

1/2 careta de cerdo salada con su oreja
250 grm. de lacón
100 grm de tocino salado
1 morcilla asturiana
2 chorizos
1 Kg de patatas
1 Berza
Aceite, pimentón y sal.

En una olla grande ponemos agua suficiente para cubrir toda la carne y la ponemos a calentar.

Cuando el agua empiece a hervir ponemos la careta de cerdo, el lacón, el tocino salado, la morcilla y los chorizos , bajamos el fuego y dejamos que hierva durante una hora y media.

Mientras hierven todas las carnes, podemos aprovechar para ir pelando las patatas y troceandolas.
Una vez que hemos terminado de trocear las patatas, limpiamos con agua las hojas de la berza y las vamos troceando con los dedos.

Cuando haya transcurrido la hora y media, retiramos las carnes de la olla, y en el caldo que nos ha quedado le añadimos las patatas y la berza troceada y dejamos que hierva hasta que la patata esté cocida, aproximadamente 20 minutos.

Para terminar este plato, ponemos en una sartén un chorrito de aceite y lo calentamos, cuando esté caliente sofreimos en él media cucharadita de pimentón, procurando que no se queme y lo echamos en la olla, rectificamos de sal a nuestro gusto.

Troceamos los trozos de carne y los añadimos a la olla, lo retiramos del fuego y lo dejamos reposar 20 minutos.

Buen provecho.

25 marzo, 2007

Cielo e infierno



Un Hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados.


Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales( a veces los muertos andan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición…).


La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos.
En una curva del camino vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro.



El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él, el siguiente diálogo:
- Buenos días.
- Buenos días - Respondió el guardián
- ¿ Cómo se llama este lugar tan bonito?.
- Esto es el cielo.

- Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos!
- Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera. Y el guardián señaló la fuente.
- Pero mi caballo y mi perro también tienen sed…
- Lo siento mucho – Dijo el guardián – pero aquí no se permite la entrada a los animales.


El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber sólo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante.
Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles..


A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.

- Buenos días – dijo el caminante.


El hombre respondió con un gesto de la cabeza.


- Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo
- Hay una fuente entre aquellas rocas – dijo el hombre, indicando el lugar.

-Podéis beber toda el agua como queráis.


El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed.


- El caminante volvió atrás para dar gracias al hombre
- Podéis volver siempre que queráis – Le respondió éste.

- A propósito ¿Cómo se llama este lugar? – preguntó el hombre.
- CIELO.
- ¿El Cielo? Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo!.

- Aquello no era el Cielo. Era el Infierno – contestó el guardián.


El caminante quedó perplejo.

- Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡ Esta información falsa debe provocar grandes confusiones! – advirtió el caminante.

- De ninguna manera! – increpó el hombre - en realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos…

24 marzo, 2007

La ignorancia

"Tres clases hay de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse".


Francois de la Rochefoulcaud

23 marzo, 2007

Nuestro lenguaje D.E.P (tercera y última de momento)

Desde que las insignias se llaman pins; los homosexuales, gays; las comidas frías, lunchs; y los repartos de cine, castings, este país no es el mismo. Ahora es mucho más moderno.

Durante muchos años, los españoles estuvimos hablando en prosa sin enterarnos. Y, lo que todavía es peor, sin darnos cuenta siquiera de lo atrasados que estábamos. Los niños leían tebeos en vez de comics, los jóvenes hacían fiestas en vez de parties, los estudiantes pegaban posters creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en vez de business, las secretarias usaban medias en vez de panties y los obreros, tan ordinarios, sacaban la fiambrera al mediodía en vez del catering. Yo mismo, en el colegio, hice aerobic muchas veces, pero como no lo sabía -ni usaba por supuesto mallas adecuadas-, no me sirvió de nada. En mi ignorancia, creía que hacía gimnasia.

Afortunadamente, todo esto ha cambiado. Hoy, España es un país rico a punto de entrar en Maastricht, y a los españoles se nos nota el cambio simplemente cuando hablamos, lo cual es muy importante. El lenguaje, ya se sabe, es como la prueba del algodón: no engaña. No es lo mismo decir bacon que tocino –aunque tenga igual grasa-, ni vestíbulo que hall, ni inconveniente que handicap. Las cosas, en otro idioma, mejoran mucho y tienen mayor prestancia. Sobre todo en inglés, que es el idioma que manda.

Desde que Nueva York es la capital del mundo, nadie es realmente moderno mientras no diga en inglés un mínimo de cien palabras. Desde ese punto de vista, los españoles estamos ya completamente modernizados. Es más, creo que hoy en el mundo no hay nadie que nos iguale. Porque, mientras en otros países toman sólo del inglés las palabras que no tienen –bien porque su idioma es pobre, cosa que no es nuestro caso, o bien porque pertenecen a lenguas de reciente creación, como el de la economía o el de la informática-, nosotros más generosos, hemos ido más allá y hemos adoptado incluso las que no nos hacían falta. Lo cual demuestra nuestra apertura y nuestra capacidad para superarnos.

Así, ahora, por ejemplo, ya no decimos bizcocho, sino plum-cake, que queda mucho más fino, ni tenemos sentimientos, sino feelings, que es mucho más elegante. Y de la misma manera, sacamos tickets, compramos compacts, usamos kleenex, comemos sandwiches, vamos al pub, quedamos groggies, hacemos rappel y, los domingos, cuando salimos al campo –que algunos, los más modernos, lo llaman country-, en lugar de acampar como hasta ahora, vivaqueamos o hacemos camping. Y todo ello, ya digo, con mayor naturalidad y sin darnos apenas importancia.
Obviamente, estos cambios de lenguaje han influído en nuestras construmbres y han cambiado nuestro aspecto, que ahora es mucho más moderno y elegante. Por ejemplo, los españoles ya no usamos calzoncillos, sino slips, lo que nos permite marcar paquete con más soltura que a nuestros padres; ya no nos ponemos ropa, sino marcas; ya no tomamos café, sino coffee, que es infinitamente mejor, sobre todo si va mojado, en lugar de con galletas, que es una vulgaridad, con cereales tostados. Y cuando nos afeitamos nos ponemos after-shave, que aunque parezca lo mismo, deja más fresca la cara.

En el plano colectivo ocurre exactamente lo mismo que pasa a nivel privado: todo ha evolucionado. En España, por ejemplo, hoy la gente ya no corre, hace jogging o footing (depende mucho del chandal y de la impdimenta que se le añada); ya no anda, ahora hace senderismo; ya no estudia, hace masters; ya no aparca, deja el coche en el parking que es mucho más práctico. Hasta los suicidas, cuando se tiran de un puente, ya no se tiran, hacen puenting, que es más in, aunque, si falla la cuerda, se matan igual que antes.

Entre los profesionales, la cosa ya es exagerada. No es que seamos modernos; es que estamos ya a años luz de los mismísimos americanos. En la oficina, por ejemplo, el jefe ya no es el jefe, es el boss, y está siempre reunido con la public-relations y el asesor de imagen o va a hacer bussines a Holland junto con su secretaria. En su maletín de mano, al revés de los de antes, que lo llevaban repleto de papeles y latas de fabada, lleva tan sólo un teléfono móvil y un fax-moden por si acaso. La secretaria trampoco le va a la zaga. Aunque seguramente es de Cuenca, ahora ya no lleva agenda ni confecciona listados. Ahora hace mailings, trainnings –y press-books para la prensa- y cuando acaba el trabajo va al gimnasio a hacer gim-jazz o a la academia de baile para bailar sevillanas. Allí se encuentra con todas las de la jet, que vienen de hacerse liftings, y con alguna top-model amante del body-fitness y del yogourht desnatado. Todas toman, por supuesto, cosas light, y ya no fuman tabaco, que ahora es una cosa out, y cuando acuden a un cocktail toman bitter y roast-beef, que, aunque parezca lo mismo, es mucho más digestivo y engorda menos que la carne asada.

En la televisión, entre tanto, ya nadie hace entrevistas ni presenta, com antes, un programa. Ahora hacen interviews y presentan magazines, que dan mucha más prestancia, aunque aparezcan siempre los mismos y con los mismos collares. Si el presentador dice mucho: O.K. y se mueve todo el rato, al magazine se le llama show –que es distinto que espectáculo- y si éste es un show heavy, es decir, tiene carnaza, se le adjetiva de reality para quitarle la cosa cutre que tendría en castellano. Entre medias, por supuesto ya no nos ponen anuncios, sino spots, que, aparte de ser mejores, nos permiten hacer zapping.

En el deporte del basket –que antes era el baloncesto- los clubs ya no se eliminan, sino que juegan play-offs, que son más emocionantes, y a los patrocinadores se les llama sponsors, que para eso son los que pagan. El mercado ahora es el marketing, el autoservicio es el self-sevice; el escalafón, el ranking; el solomillo, el steak (incluso aunque no sea tártaro); la gente guapa, la beautiful, y el representante, el manager. Y desde hace algún tiempo, también, los importantes son vips; los auriculares, walk-man; los puestos de venta, stands; los ejecutivos, yuppies; las niñeras, baby-sitters; y los derechos de autor, royalties. Hasta los pobres ya no son pobres; ahora los llamamos homeless, como en América, lo que indica hasta qué punto hemos evolucionado.

Para ser ricos del todo y quitarnos el complejo de pais tercermundista que tuvimos algún tiempo y que tanto nos avergonzaba, sólo nos queda ya decir siesta –la única palabra que el español ha exportado al mundo, lo que dice mucho en favor nuestro – con acento americano.

21 marzo, 2007

El bilingüismo mejora la atención

Es difícil concentrarse en una conversación en una oficina llena de gente hablando al mismo tiempo, yendo y viniendo de un lado a otro, y con varios teléfonos sonando en todo momento. Ahora bien, si la persona es bilingüe, lo tiene más fácil. Las personas que hablan dos lenguas tienen una mayor facilidad para focalizar su atención en aquello que consideran importante y no distraerse. Así lo demuestra un estudio del Grupo de Investigación en Neurociencias del Parque Científico de la Universidad de Barcelona, en el que han participado 100 jóvenes bilingües (catalán-castellano).

Es cuestión de necesidades: “los bilingües han de controlar continuamente sus dos lenguas para no mezclarlas y evitar interferencias de una sobre la otra”. Por eso, además de utilizar las áreas del cerebro dedicadas al lenguaje, también utilizan simultáneamente los circuitos cerebrales relacionados con la capacidad de atención. Esto supone un sobreentrenamiento de esta zona y, por tanto, una mayor agilidad respecto a los monolingües en tareas que requieren un mayor control. Ejemplo “Si un conductor encuentra a su izquierda una señal de tráfico que le indica que debe girar a la derecha, es probable que se equivoque o que tenga que dedicar un tiempo a pensar hacia qué lado debe ir. El bilingüe resuelve el conflicto más rápido y no duda en que debe girar a la izquierda.”

Los individuos bilingües tardan más en desarrollar enfermedades neurodegenerativas con el Alzheimer, pero también tienen inconvenientes: Son más lentos hablando, seguramente porque tienen que manejar dos bases de datos en su cerebro.

Extracto del artículo publicado en El Pais del 20-03-07