23 octubre, 2020
18 octubre, 2020
El poder de la intención.
El Dr. Wayne W. Dyer, autor de varios libros catalogados por el "New York Times" como "Best Sellers" ("10 Secretos para el éxito" y "Espacio Interior", entre otros). Nos entrega esta vez un DVD que nos habla acerca de como transformar nuestros pensamientos y deseos en algo tangible, en algo físico que provenga de nuestros deseos más poderosos. "Cada persona tiene un potencial único, infinito para conseguir lo que quiera... Eso se llama Intención, la intención de lograr todo lo que uno se pone en mente" Para esto, el Dr. Dyer nos lleva a trave´s de un viaje el cual Experimentamos las 7 Fases de la intención: Creatividad, Bondad, Amor, Belleza, Expansión, Receptividad y Abuncancia. "Cuando cambias la forma en como miras las cosas, las cosas cambian" Idioma: Inglés Subtítulos: Español Duración: 150mins aprox
30 agosto, 2020
Un hombre con una voluntad de hierro.
El hijo le preguntó a su padre, 'Papá, formarias parte en el
> maratón conmigo? El padre respondió, si'
>
> Fueron al maratón y lo completaron juntos. Padre e hijo fueron juntos
> a otros maratones, el padre siempre decía 'si' a las
> solicitudes de su hijo de ir juntos en las carreras. Un día, el hijo
> le preguntó a su padre, ' Papá, vamos a participar juntos en el
> 'Ironman' ' El padre le dijo si tambien.
>
>
> El triatlón Ironman abarca un 2,4 millas (3,86 kilómetros) nadando en
> los océanos, seguida por una 112 millas (180,2 kilometros) paseo en
> bicicleta, y terminando con un 26,2 millas (42,195 kilometros) maratón
> a lo largo de la costa de Big Island. IMPRESIONANTE!!!!!!
06 agosto, 2020
06 junio, 2020
Momentos.
Nuno Rocha: "Este es un cortometraje que escribí y dirigí para LG Portugal. El concepto "Life's Good" fue el objetivo principal de este trabajo."...
MOMENTOS from Nuno Rocha on Vimeo.
05 enero, 2020
La virtud de callar.
CALLAR...
... cuando acusan, es heroísmo.
... cuando insultan, es amor.
... las propias penas, es sacrificio.
... de sí mismo, es humildad.
... miserias humanas, es caridad.
... a tiempo, es prudencia.
... en el dolor, es penitencia.
... palabras inútiles, es virtud.
... cuando hieren, es santidad.
... para defender, es nobleza.
... defectos ajenos, es benevolencia.
... debiendo hablar, es cobardía.
24 septiembre, 2019
Hasta siempre, amigo
Anoche de madrugada te llegó la hora, y yo hoy, deshecho por dentro y con lágrimas templadas corriendo por mis mejillas, te escribo la carta que nunca quise tener que escribirte. No hace falta que te diga que siempre te quise como a un hermano, porque tú lo supiste desde el día que llegaste a casa, recién nacido y enfermo, y te puse sobre mi pecho para que durmieras sintiendo mis latidos. Desde entonces conmigo siempre dormías tranquilo, en paz, sabiendo que estabas con tu mejor amigo; yo velaba tu sueño y tú velabas el mío, y al menor de mis movimientos levantabas una oreja y me mirabas fijamente con tus ojos amables, hasta que me oías decir “estoy bien, no pasa nada”, y entonces suspirabas, echabas la cabeza sobre mis piernas y te volvías a dormir.
Siempre me hiciste sentir tan orgulloso y afortunado que a veces me preguntaba si todo el cariño del mundo no sería menos de lo que merecías. Recuerdo una tarde de otoño en la escuela de adiestramiento: estábamos en un descampado practicando ejercicios, y el profesor te llevó lejos junto a otros perros. Teníais que aprender a esperar quietos la orden de vuestro dueño. Tú te quedaste sentado en tu sitio, mirándome desde la distancia. En esto empezó a llover, y varios pastores alemanes que entrenaban para competición echaron a correr hacia sus dueños con el rabo entre las piernas. Tú seguiste ahí solo, inmóvil, posando altanero mientras tu largo pelo negro se empapaba, y me dirigiste una única mirada de súplica que me hizo un nudo en la garganta. El profesor me dijo “le ponemos un sobresaliente, venga, ve a por él”, yo me acerqué a ti, te hice una señal y viniste corriendo a lamerme las manos. Eres el mejor, te dije, y me entretuve un rato jugando contigo antes de volver porque no quería que los demás viesen mis lágrimas saltadas.
Cuántas veces llegué a casa abatido después de que todo me fallase, y tú no me fallabas nunca. Siempre pude contar con tu cariño y tu lealtad; siempre tenías ganas de juego, siempre querías estar conmigo. Allí donde yo estuviera tú te sentías seguro, y saber que depositabas en mí toda tu confianza me hacía sentir fuerte, valioso, responsable.
Hoy te digo adiós, compañero, después de doce largos años de amistad inquebrantable, y solo quiero que sepas que tus cenizas descansan en mi casa junto a las fotos de mis padres y mi hermana, que tú seguirás siempre vivo en mis entrañas, que seguiré sintiéndote a los pies de mi cama velando mi sueño, que siempre que pasee por la playa tú estarás ahí conmigo, jugando feliz junto al mar. Hoy mi casa vacía se inunda de un espeso silencio; me asomo a la ventana, hace un día frío y gris y te llora hasta el aire. Se me pierde la vista en la lluvia y vuelvo a verte, fuerte y sano, en tu pose altanera, mirándome con tus ojos dulces, esperando mi llamada. Te miro lleno de orgullo y vuelvo a decirte emocionado que eres el mejor. El mejor compañero, el mejor amigo. Y así te recordaré siempre.
Gracias por todo. Descansa en paz.
Autor Fuckowski visto en Perspicalia
04 julio, 2019
El mantel
El nuevo Sacerdote, recién asignado para reabrir una iglesia en los suburbios de Brooklyn, New York, llegó a comienzos de octubre entusiasmado con su primera oportunidad.
Cuando llegó a la iglesia se encontró con que estaba en pésimas condiciones y que necesitaba una buena reparación. Se puso como meta tener finalizadas las obras para cuando llegase la Nochebuena.
Inmediatamente comenzó con la reforma. Trabajó duramente. Reparó los bancos, revocó las paredes,
las pintó, y para el 18 de diciembre ya había concluído con casi todos los trabajos, adelantándose en una semana a la fecha prevista.
El 19 de diciembre cayó una terrible tempestad que azotó la zona durante dos días completos.
El día 21 el sacerdote fue a ver la iglesia. Su corazón se contrajo cuando vio que el agua se había filtrado a través del techo, causando el desprendimiento de un área considerable del revoque. Un trozo de pared de unos 20 por 8 pies se había caído de la parte frontal del santuario, justamente detrás del púlpito, dejando un hueco que empezaba a la altura de la cabeza.
El sacerdote retiró los escombros del suelo, y no sabiendo que mas hacer sino posponer el servicio de Nochebuena, salió para su casa.
En el camino notó que una tienda local estaba llevando a cabo una venta del tipo "mercado para pobres", con fines caritativos, y decidió entrar.
Uno de los artículos en venta era un hermoso mantel hecho a mano, color hueso, con un trabajo exquisito de aplicaciones, bellos colores y una cruz bordada en el centro.
Era justamente del tamaño adecuado para cubrir el hueco en la pared dañada.
Lo compró y regresó a la iglesia. Ya para ese entonces había comenzado a nevar.
Una mujer mayor iba corriendo desde la dirección opuesta tratando de alcanzar el autobús, pero finalmente lo perdió. El sacerdote la invitó a esperar en la iglesia, donde había calefacción, hasta que pasase el próximo autobús que tardaría 45 minutos más en llegar.
La señora se sentó en uno de los bancos sin prestar mucha atención al sacerdote, mientras
este buscaba una escalera, ganchos, etc., para colocar el mantel como tapiz en la pared. El sacerdote apenas podía creer lo hermoso que lucía y como cubría todo el área de problema.
Entonces el miró a la mujer que venía caminando hacia donde él se encontraba.
Su cara estaba blanca como una hoja de papel.
"Padre, ¿Dónde consiguió usted ese mantel?”
El padre le explicó.
La mujer le pidió revisar la esquina inferior derecha para ver si las iniciales EGB aparecían bordadas allí.
Si estaban... Estas eran las iniciales de la mujer y ella había hecho ese mantel 35 años atrás, en Austria.
La mujer apenas podía creerlo cuando el padre le contó como acababa de obtener el mantel.
Esta le explicó que antes de la guerra ella y su esposo tenían una posición económica holgada
en Austria. Cuando los Nazis llegaron, la forzaron a irse. Su esposo debía seguirla la semana siguiente.
Ella fue capturada, enviada a prisión y nunca volvió a saber de su esposo, ni de su hogar.
El padre la llevó en el coche hasta su casa y ofreció regalarle el mantel, pero ella lo rechazó diciéndole que era lo menos que podía hacer después de la amabilidad que él había tenido con ella.
Se sentía muy agradecida pues ella vivía al otro lado de Staten Island y estaba en Brooklyn
por un trabajo de un día limpiando una casa.
Que maravilloso fue el oficio de la Nochebuena! La iglesia estaba casi llena.
La música y el espíritu que reinaban eran increíbles.
Al final del servicio, el sacerdote despidió a todos en la puerta y muchos expresaron que volverían.
Un hombre mayor, que el pastor reconoció del vecindario, seguía sentado en uno de los bancos mirando hacia el frente, y el padre se preguntaba porque no se iba.
El hombre le preguntó donde había obtenido ese mantel que estaba en la pared del frente,
porque era idéntico al que su esposa había hecho años atrás en Austria antes de la guerra y cómo podía haber dos manteles tan idénticos?
El le relató al padre como llegaron los Nazis y como el forzó a su esposa a irse, para la seguridad de ella, y como el estaba dispuesto a seguirla, pero había sido arrestado y enviado
a prisión. Nunca volvió a ver a su esposa ni su hogar en todos aquellos 35 años.
El pastor le preguntó si le permitiría llevarlo con él a dar una vuelta.
Se dirigieron en el auto hacia Staten Island, parando en la misma casa donde el padre había llevado a la mujer tres días antes.
Ayudó al hombre a subir los tres pisos de la escalera que conducía al departamento de la mujer.
Tocó en la puerta y presenció la más bella reunión de Navidad que pudo haber imaginado.
28 enero, 2014
Diez consejos para ser feliz. Avalados por científicos.
1. Haz ejercicio. Aunque sea durante 7 minutos.
El ejercicio tiene un efecto tan profundo en nuestra felicidad y en nuestro bienestar que se ha convertido en una estrategia eficaz para combatir la depresión.
Los beneficios del deporte, sin embargo, no se limitan a las personas deprimidas. Igual que sus efectos son positivos en éstas, lo son en cualquiera que haga ejercicio y desee ser un poco más feliz a lo largo del día.
2. Duerme más: serás menos susceptible ante las emociones negativas
Dormir es muy importante para que el cuerpo se recupere de su actividad diaria, y tiene efectos muy positivos en nuestra alegría. La falta de sueño afecta con mayor intensidad al hipocampo, por lo que las personas que duermen mal tienen mayor tendencia a recordar con intensidad los eventos negativos y a olvidar los positivos.
La afirmación se sustenta con un experimento realizado por Walker en el que una serie de universitarios privados de sueño debían memorizar una lista de palabras. Recordaban el 81% de las palabras negativas, como cáncer, y sólo el 31% de las palabras positivas o neutras, como sol o baloncesto.
3. Pasa más tiempo con los amigos y la familia
Suena tópico, pero no haber pasado el tiempo suficiente con los amigos y la familia es uno de los principales arrepentimientos que expresa la gente antes de morir. Interactuar con aquellos que nos aprecian y a los que apreciamos revierte positivamente en nuestro estado de ánimo. Así lo explica Daniel Gilbert, profesor de psicología de Harvard: "Somos felices cuando tenemos familia y somos felices cuando tenemos amigos, y casi todas las otras cosas que creemos que nos hacen felices son, en realidad, vías para tener más amigos y más familia".
4. Sal a la calle con frecuencia
Reservar tiempo para estar al aire libre cuando hace buen día proporciona grandes ventajas; un estudio reveló que pasar 20 minutos en la calle cuando hace buen tiempo no sólo propicia el buen humor, sino que desencadena la reflexión y mejora la memoria.
5. Ayuda a los demás
Para ser felices nosotros mismos resulta imprescindible ayudar a los demás, y 100 horas al año (dos horas a la semana) parece ser el número clave de tiempo que debemos dedicar al resto. El Journal of Happiness Studies publicó una investigación que aludía al hecho de que la gente a la que se le había encargado comprar algo para otra persona experimentaba una felicidad mucho mayor que aquellos que se habían comprado algo a sí mismos.
6. Sonríe
No se trata de fingir, pero sonreír nos puede hacer sentir mejor. Por supuesto, es importante que la sonrisa sea el producto de cultivar pensamientos positivos, como afirma un estudio de la Michigan State University. Éste sugiere que los que trabajan de cara al público, si fuerzan una sonrisa falsa a lo largo del día su estado de ánimo empeora y terminan por dejar el trabajo. Sin embargo, aquellos que sonríen como resultado de pensar en cosas positivas mejoran su estado de ánimo y están más alegres.
7. Planea un viaje, aunque no vayas a hacerlo
El mero hecho de planear un viaje o un descanso del trabajo puede contribuir al bienestar. Un estudio publicado en el Applied Research in Quality Life mostraba que el mayor pico de felicidad se experimentaba durante la planificación de las vacaciones, más que durante el propio viaje.
8. Medita
Un equipo de investigación del Massachusetts General Hospital realizó escáneres cerebrales a 16 personas antes y después de su participación en un curso de meditación de ocho semanas. El estudio, publicado en Psychiatry Research: Neuroimaging, concluía que tras completar el curso las partes del cerebro asociadas con la compasión y la consciencia propia habían crecido, mientras que las partes relacionadas con el estrés se reducían.
Además, meditar suele relajarnos y clarificar nuestra mente, lo que también contribuye a nuestra propia felicidad.
9. Múdate cerca del trabajo
El tiempo que nos cuesta llegar al lugar del trabajo tiene un gran impacto en nuestra felicidad. Al fin y al cabo, es algo que hacemos dos veces al día, cinco días a la semana, y la gente a la que le lleva mucho tiempo desplazarse o que lo hace de manera incómoda es menos feliz.
10. Practica la gratitud
Estar agradecidos por las cosas que tenemos –lo que implica valorarlas en su justa medida– es muy importante para ser conscientes de nuestra felicidad y disfrutarla más. De hecho, los participantes de un experimento ligado a la gratitud debían, en primer lugar, escribir una lista de las cosas por las que estaban agradecidos, y ese simple hecho ya mejoró su estado de ánimo. Siempre de acuerdo con el refranero español, para el que "es de bien nacido ser agradecido".
Visto en El Confidencial
26 marzo, 2013
Levántate y anda.
La filosofía del gran maestro argentino Facundo Cabral. Para hacernos reflexionar sobre todo cuanto nos acontece en la vida.
20 febrero, 2013
06 febrero, 2013
¿Que harías si no existiera el dinero?
Antes de responder me gustaría que vieras el vídeo que acompaña a esta entrada. Esta en HD y con subtítulos en español y solo dura 3 minutos.
Después de verlo puedes responder y compartir con todos nosotros si estás viviendo haciendo aquello que te gusta o si estás viviendo para ganar dinero.
Ah... y lo más importante de todo: ¿Seguirías haciendo lo mismo si no existiera el dinero?.
15 noviembre, 2012
Tú eliges.
Tuve la suerte de conocer al señor Guzmán en un hospital, realizando labores de voluntariado, pasando el tiempo con niños enfermos de cáncer. Nunca antes había visto a una persona que transmitiese tanta serenidad y bondad.
Me resultaba incomprensible que a algunas personas, muy pocas, no les cayera bien. Quizá es que eran incapaces de asimilar que hubiera alguien tan sumamente positivo y con una paciencia a prueba de bombas. Y es que las situaciones que nos tocaba vivir en el hospital con los niños enfermos, podían destrozar la moral de cualquiera; por ejemplo, algunos niños estaban tan enfermos que a veces no los volvíamos a ver de un día para otro. Sin embargo, el señor Guzmán siempre ofrecía una mirada serena y una agradable sonrisa, y en cualquier circunstancia, tenía palabras y gestos amables para todo el mundo, incluso para aquellos que no se portaban bien con él.
Un día no pude más y le pregunté cómo podía tener siempre esa actitud tan positiva. Él, tan gentil como de costumbre, me respondió:
- “Bueno… Yo también tengo mis momentos bajos, ¡soy un ser humano!” – dijo sonriendo como siempre. - ”La diferencia es que cada vez que estoy a punto de rendirme ante las circunstancias, me digo a mí mismo que puedo elegir entre ser víctima y lamentarme sin hacer otra cosa, o puedo tomar las riendas de mi vida, haciendo todo lo que esté en mi mano para mejorar la situación. Siempre puedes elegir tu actitud. Siempre puedes elegir, amigo mío, entre lo positivo y lo negativo”.
Confieso que inicialmente sus palabras me parecieron obvias, pero su mensaje era muy importante y la mayoría de las personas no tenemos en cuenta este punto de vista.
Seguía sin comprender cómo podía adoptar siempre una actitud positiva, así que indagué más.
- “¿Usted siempre ha sido tan positivo, señor Guzmán?
Nada más hacerle la pregunta, me miró… pero sus ojos parecían estar en otro lugar. Por primera vez, vi un gesto serio dibujado en su rostro.
- “No. No siempre era tan positivo. Hace unos años me pasó algo muy dramático que hizo de catalizador para que mi actitud mejorase. Tuve un accidente de tráfico en el que pude morir… Quien falleció fue… mi amada mujer. La quería más que a mi propia vida, lo era todo para mí.
El coche quedó destrozado por el impacto, y mi alma fue golpeada mucho más duramente que mi cuerpo, cuando observé con impotencia como mi mujer apenas podía respirar y a pesar de eso me miraba con dulzura mientras me decía en un susurro que… todo saldría bien…”.
Me sorprendí muchísimo al ver cómo el semblante siempre alegre del señor Guzmán había desaparecido por completo, y por primera vez pude ver en su rostro reflejada una enorme tristeza. Quise pronunciar unas palabras de ánimo, pero el nudo en la garganta que sentí al notar tanto sufrimiento en aquel hombre noble y bueno, me lo impidió. Él, aparentemente consciente de mi incapacidad momentánea para articular palabras, siguió contando su triste historia:
- “‘Todo saldrá bien’. Eso me dijo mi amada… Nunca olvidaré esas palabras. Cuando al fin consiguieron sacarnos de entre los amasijos del coche, y escuché a los médicos certificar su muerte, yo me quise morir en ese instante. Ya nada me importaba. Nada de lo que hubiera en este mundo podía tener sentido para mí. Quería morir e irme con ella. Fue entonces cuando uno de los médicos dijo que era necesario llevarme lo antes posible al hospital. Recuerdo que entre susurros yo decía una y otra vez que no quería vivir. Segundos después, perdí el conocimiento.
Desperté completamente aturdido y sin recordar nada en una habitación iluminada por una intensa luz natural que entraba por una amplia ventana. Una amable voz femenina me saludó y empezó a explicarme la situación. Se trataba de una enfermera que rápidamente llamó al personal del hospital para que me examinaran. Le pregunté qué hacía yo allí. La enfermera me contó que había tenido un accidente hacía varias semanas. Nada más escuchar esas palabras, pregunté por mi esposa, y cuando vi la expresión en la cara de la enfermera… recordé…
Me dolía tanto el alma que no podía llorar. La desolación que sentía era absoluta, y comencé a preguntarme qué hacía yo en el mundo, porqué se me había perdonado la vida…
Entonces, la enfermera dijo:
- “Todo saldrá bien”.
- “No hay palabras para describir lo que sentí al escuchar esta frase tan trivial, la misma que pronunció mi mujer pocos segundos antes de fallecer. En ese momento, fue cuando… Elegí. Elegí vivir, elegí tener siempre una actitud positiva… Como te decía antes, las circunstancias son las que son, amigo mío, pero mi actitud es mía, sólo mía. Yo elijo, y elijo la Vida, elijo actuar en positivo y trabajar para mejorar las circunstancias. Elijo amar y servir a los demás. Porque quiero contribuir activamente a que se cumpla.”
- “¿Que se cumpla qué?” – pregunté aún aturdido por la historia y sin ver lo evidente.
- “Que todo salga bien. “ – Me dijo el señor Guzmán, retornando a su habitual y agradable sonrisa…
Visto en Neoparadigmas.
Yo también he tenido el placer de conocer al Sr. Guzmán ;-).
05 julio, 2012
El cambio.
"Si eres lo que tienes y las posesiones desaparecen lo que eres también desaparece en el proceso"
25 mayo, 2012
El portero del prostíbulo II.
Cinco años después vuelvo a poner esta misma historia en el blog.
La diferencia es que hoy, el portero soy yo........
No había en el pueblo un oficio peor conceptuado y peor pago que el de portero del prostíbulo. Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre? De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio. En realidad, era su puesto porque su padre había sido portero de ese prostíbulo y también antes, el padre de su padre.
Durante décadas, el prostíbulo se pasaba de padres a hijos y la portería se pasaba de padres a hijos. Un día, el viejo propietario murió y se hizo cargo del prostíbulo un joven con inquietudes, creativo y emprendedor. El joven decidió modernizar el negocio.
Modificó las habitaciones y después citó al personal para darle nuevas instrucciones.
Al portero, le dijo:
- A partir de hoy usted, además de estar en la puerta, me va a preparar una planilla semanal. Allí anotará usted la cantidad de parejas que entran día por día. A una de cada cinco, le preguntará cómo fueron atendidas y qué corregirían del lugar. Y una vez por semana, me presentará esa planilla con los comentarios que usted crea convenientes.
El hombre tembló, nunca le había faltado disposición al trabajo pero.....
- Me encantaría satisfacerlo, señor -balbuceó- pero yo... yo no sé leer ni escribir.
- ¡Ah! ¡Cuánto lo siento! Como usted comprenderá, yo no puedo pagar a otra persona para que haga esto y tampoco puedo esperar hasta que usted aprenda a escribir, por lo tanto...
- Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida, también mi padre y mi abuelo...
No lo dejó terminar.
- Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Lógicamente le vamos a dar una indemnización, esto es, una cantidad de dinero para que tenga hasta que encuentre otra cosa. Así que, lo siento. Que tenga suerte. Y sin más, se dio vuelta y se fue.
El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca había pensado que podría llegar a encontrarse en esa situación. Llegó a su casa, por primera vez desocupado. ¿Qué hacer?
Recordó que a veces en el prostíbulo, cuando se rompía una cama o se arruinaba una pata de un ropero, él, con un martillo y clavos se las ingeniaba para hacer un arreglo sencillo y provisorio. Pensó que esta podría ser una ocupación transitoria hasta que alguien le ofreciera un empleo.
Buscó por toda la casa las herramientas que necesitaba, sólo tenía unos clavos oxidados y una tenaza mellada. Tenía que comprar una caja de herramientas completa. Para eso usaría una parte del dinero recibido.
En la esquina de su casa se enteró de que en su pueblo no había una ferretería, y que debía viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra. ¿Qué más da? Pensó, y emprendió la marcha.
A su regreso, traía una hermosa y completa caja de herramientas. No había terminado de quitarse las botas cuando llamaron a la puerta de su casa. Era su vecino.
- Vengo a preguntarle si no tiene un martillo para prestarme.
Mire, sí, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar... como
me quedé sin empleo...
- Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano.
- Está bien.
A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta.
- Mire, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?
- No, yo lo necesito para trabajar y además, la ferretería está a dos días de mula.
- Hagamos un trato -dijo el vecino- Yo le pagaré a usted los dos días de ida y los dos de vuelta, más el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece?.
Realmente, esto le daba un trabajo por cuatro días... Aceptó. Volvió a montar su mula.
Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.
- Hola, vecino. ¿Usted le vendió un martillo a nuestro amigo?
- Sí...
Yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatros días de viaje, y una pequeña ganancia por cada herramienta. Usted sabe, no todos podemos disponer de cuatro días para nuestras compras.
El ex - portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue.
"...No todos disponemos de cuatro días para compras", recordaba. Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara a traer herramientas.
En el siguiente viaje decidió que arriesgaría un poco del dinero de la indemnización, trayendo más herramientas que las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo de viajes.
La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje.
Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes.
Pronto entendió que si pudiera encontrar un lugar donde almacenar las herramientas, podría ahorrar más viajes y ganar más dinero. Alquiló un galpón.
Luego le hizo una entrada más cómoda y algunas semanas después con una vidriera, el galpón se transformó en la primer ferretería del pueblo.
Todos estaban contentos y compraban en su negocio. Ya no viajaba, de la ferretería del pueblo vecino le enviaban sus pedidos. Él era un buen cliente.
Con el tiempo, todos los compradores de pueblos pequeños más lejanos preferían comprar en su ferretería y ganar dos días de marcha.
Un día se le ocurrió que su amigo, el tornero, podría fabricar para él las cabezas de los martillos.
Y luego, ¿por qué no? Las tenazas... y las pinzas... y los cinceles. Y luego fueron los clavos y los tornillos.....
Para no hacer muy largo el cuento, sucedió que en diez años aquel hombre se transformó con honestidad y trabajo en un millonario fabricante de herramientas. El empresario más poderoso de la región.
Tan poderoso era, que un año, para la fecha de comienzo de las clases, decidió donar a su pueblo una escuela. Allí se enseñaría además de lectura y escritura, las artes y los oficios más prácticos de la época.
El intendente y el alcalde organizaron una gran fiesta de inauguración de la escuela y una importante cena de agasajo para su fundador. A los postres, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad y el intendente lo abrazó y le dijo:
- Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primer hoja del libro de actas de la nueva escuela.
- El honor sería para mí -dijo el hombre-. Creo que nada me gustaría más que firmar allí, pero yo no sé leer ni escribir. Yo soy analfabeto.
- ¿Usted? -dijo el intendente, que no alcanzaba a creerlo- ¿Usted no sabe leer ni escribir? ¿Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado. Me pregunto, ¿qué hubiera hecho si hubiera sabido leer y escribir?
- Yo se lo puedo contestar -respondió el hombre con calma-. Si yo hubiera sabido leer y escribir... sería el portero del prostíbulo!.
28 abril, 2012
Todo cambia en un instante.
El día se presentaba tranquilo. Nada hacía presagiar a Ric Elias que aquel 15 de enero del 2009 su vida podía cambiar en un solo instante.
Aquella tarde Ric había tomado el vuelo 1549 de la compañía US Airways, un vuelo más de los muchos que surcan los cielos de los Estados Unidos. Sin embargo a los pocos minutos de despegar un problema hizo que el avión tuviera que realizar amerizaje forzoso en las gélidas aguas del rio Hudson de New York.
A pesar de lo complicado del amerizaje todos los pasajeros fueron rescatados con vida y afortunadamente no hubo que lamentar daños personales.
En el siguiente vídeo Ric cuenta qué fue lo que pasó por su cabeza en esos instantes.
Después de verlo me queda la sensación que perdemos mucho tiempo y energía en cosas intrascendentes y que, con demasiada frecuencia, nos olvidamos de todo aquello que es realmente importante.
Espero que os haga reflexionar.
14 marzo, 2012
¿Dónde vas tan deprisa?
- Pececillo, ¿dónde vas tan deprisa?
- Estoy buscando el mar.
- Pero el mar es esto, aquí, donde tu estás.
- No puede ser. Esto no es más que agua.
Antonio de Mello
05 marzo, 2012
¿A quién le importa?
Como cada tarde, un hombre que recién estrenaba su jubilación, comenzó a caminar por la playa que había cerca de su casa.
Mientras paseaba disfrutando de la brisa con olor a mar y el agua acariciando sus pies descalzos, vio a lo lejos a una niña que parecía correr de un lado a otro y saltar alegre.
El hombre caminó hacia ella guiado por su curiosidad. Según se iba acercando, comprobó que la niña corría de un lugar a otro recogiendo las estrellas de mar que las olas habían sacado a la arena, arrastrándolas cada vez más lejos de su entorno natural.
La niña cogía las estrellas y las lanzaba todo lo lejos que podía hacia el interior del mar. El hombre dedujo que trataba de salvarlas. No obstante, le preguntó a la niña.
- “¡Hola! ¿Qué estás haciendo?”
- “Estoy salvando a las estrellitas de mar. Las olas las han sacado fuera del agua y con este sol morirán”. - Contestó sonriente la niña, al tiempo que lanzaba una de las estrellas.
- “¿Has visto que la playa está llena de estrellas?”
- “¡Salvaré las que pueda!” – Contestó la niña mientras se dirigía rápidamente a coger otra.
El hombre pensó que era una tarea inútil y que la niña podría hacerse daño, ya que cada vez se movía más deprisa y podría tropezarse con alguna pequeña roca que hubiera en la arena, así que trató de disuadirla.
- “No conseguirás salvarlas a todas. Además, ¿a quién le importa?”
La niña paró un momento, se quedó mirando fijamente al hombre, y después de pensarlo unos instantes, le contestó:
- “¡A esta estrella que voy a lanzar al interior del mar sí que le importa!”
Versión de la fábula de la estrella de mar vista en NeoParadigmas.
19 enero, 2012
Los lamentos de los moribundos.
Bonnie Ware es una mujer que ha trabajado durante muchos años con enfermos terminales compartiendo con ellos sus últimos días de vida.
Durante esos años descubrió que los sentimientos más comunes que surgían en las personas poco antes de morir eran la negación, la ira, el miedo, el remordimiento o la aceptación de su situación.
Sin embargo la gran mayoría de estas personas que estaban a punto de morir coincidían en cosas que se arrepentían de no haber hecho o que habrían hecho de forma diferente si hubiesen tenido una segunda oportunidad.
Básicamente estas cinco:
1º Ojalá hubiera tenido el coraje de vivir una vida fiel a mi mismo, no la vida que otros esperaban de mi.
Este era el lamento más común de todos. Cuando la gente está a punto de morir se da cuenta que muchos de sus sueños no han cumplido y que va a morir sabiendo que esto es debido a sus propias acciones: elecciones que habían o no tomado.
2º Ojalá no hubiera trabajado tanto.
Este lamento era más común en los hombres que en las mujeres. Echaban de menos no haber visto crecer a sus hijos y el no haber compartido más momentos con su pareja
3º Ojalá hubiera tenido el coraje de expresar mis sentimientos.
Muchas personas suprimieron sus sentimientos con el fin de mantener la paz con los demás. Como resultado, se conformaron con una existencia mediocre y nunca llegaron a ser lo que eran capaces de ser. Muchas enfermedades son el resultado de la amargura y el resentimiento.
4º Ojalá hubiera pasado más tiempo con mis amigos.
En esos momentos previos a la muerte los enfermos echaban de menos a sus amigos y no siempre fue posible localizarlos. Casi todos coincidían que habían estado tan atrapados en sus propias vidas que habían dejado a los amigos de lado y se lamentaban de no haber empleado el tiempo y el esfuerzo que se merecen.
5º Ojalá hubiera sido más feliz.
Este lamento es sorprendentemente común. Hasta este momento previo a la muerte muchos no se dieron cuenta que la felicidad es una elección.
Por tanto hagamos todo lo que esté en nuestra mano para que cuando llegue la hora de marcharnos no tengamos que lamentarnos de ninguna de estas cosas.
30 diciembre, 2011
Cuento de nochevieja.
Vivía en Pomerania un campesino joven y pobre. Estaba enamorado de una chica rica de la ciudad, pero dudaba de que le aceptara y además era tímido, así que no hacía nada.
Cierto día se le apareció un elohim que andaba perdido entre el cielo y la tierra. El campesino le contó sus preocupaciones y el elohim le dijo: "Tengo la manera de que conozcas el futuro". El joven preguntó: "¿Puedo saber si la mujer que amo se casará conmigo?".
El elohim le explicó entonces: "En todo lo que quieras conocer con antelación dejarás de vivir el camino hasta ello. En el momento en que lo conozcas ya estarás allí y todo lo anterior habrá pasado. ¿No te importa esta condición?". El campesino respondió que estaba de acuerdo con ella.
El espíritu le mostró un ovillo de lana. "Éste es el sendero de tu existencia", dijo a continuación. "Sólo tienes que tirar del hilo para llegar hasta donde quieres y saber lo que pasará. Pero recuerda: lo anterior ya lo habrás vivido".
El campesino tiró del hilo y vio que se casaría con la joven rica de la ciudad. Nada más verlo, ya estaba casado con ella. Quiso saber si tendrían hijos y en cuanto lo hubo averiguado ya estaba viviendo con un hijo tan hermoso como los mismísimos elohim. Pero el hijo se puso muy enfermo.
Quiso saber si viviría. Volvió a tirar del hilo y vio que el hijo sanaría, se casaría y tendría hijos que le harían abuelo. Se sintió muy feliz. Pero entonces su mujer murió.
Apenas había tenido tiempo de conocerla. Quiso saber si volvería a casarse. Tiró del hilo y descubrió que se casaría con una mujer que le haría infeliz: al momento ya estaba casado con ella. Luego, trató de averiguar si algún día volvería a vivir en paz. Pero eso le llevó hasta la vejez y al ovillo apenas le quedaban unas pulgadas. Toda su vida había pasado en un instante.
Al campesino aún le quedaban preguntas importantes como, por ejemplo, si existe algo después de la muerte. Pero también quedaba poco hilo. Debería elegir entre seguir preguntando o vivir el escaso tiempo que le restaba.
No era una elección fácil. Mejor dicho, no lo es: han pasado los años y los siglos y el campesino aún no ha terminado de decidirse. Tal vez continúe así por toda la eternidad.
De todas formas, dime: ¿Tú qué harías?
Autor Alejandro Gándara visto en El mundo.


