12 octubre, 2011

El fenómeno de las redes sociales.

No es que no me gusten las redes sociales pero reconozco que el fenómeno se nos está escapando de las manos. Sé que en un mundo globalizado e intercomunicado de mil y una maneras distintas la gente que comparte gustos o intereses comunes han de tener un lugar dónde encontrarse y hablar sobre ellos.

En los últimos años hemos visto como las redes sociales han ido teniendo cada vez más presencia en nuestras vidas. Facebook fue la que las popularizo y a día de hoy cuenta con cerca de 800 millones de usuarios en todo el mundo. Le siguieron entre muchísimas otras Twitter, Flickr, Linkedin, Tuenti, Hi5, Google+. Su popularidad es tal que prácticamente no hay un solo día en el que no asista al nacimiento de alguna nueva red social y las hay para todos los gustos y colores. Y esto no ha hecho más que empezar.

Por ejemplo tenemos Womenalia una red social sólo para mujeres.
Mitbaby esta orientada para los que quieren salir o viajar con niños.
Fubles para aquellos que quieren practicar fútbol.
BTaprendiendo para todos los agentes activos del mundo de la educación.
Yelp está orientada a los restaurantes y la gastronomía.
Ssinergia es para la gente creativa.
REISearch agiliza la comunicación entre científicos.
Soyunamari es para "las maris".


Como podemos ver hay redes sociales para todos los gustos y colores y estoy seguro que en el futuro aparecerán muchas más cada vez más orientadas a un público más específico, por lo tanto la pregunta que yo me hago es la siguiente: Si todas y cada una de ellas tiene el éxito que ha tenido Facebook ¿habrá gente suficiente en el mundo para tantas redes sociales o tendremos que apuntarnos cada uno a seis o siete redes a la vez?.

Me gustaría saber que opináis vosotros.

09 octubre, 2011

Geacrom el atlas interactivo de la historia mundial.

Geacrom es una aplicación virtual que en el que podemos ver un mapamundi interactivo temporal.
La forma de manejo es muy sencilla. Se elige una fecha y en el momento podemos ver reflejado sobre ese mapa las fronteras de los diversos paises en ese momento exacto de la historia.
Para desarrollar esta aplicación, generar mapas políticos temporales y darles el contenido histórico correspondiente, los chicos de Geacron han contado con la ayuda de un equipo multidisciplinar de licenciados en Geografía e Historia, así como matemáticos, ingenieros y expertos en GIS y sistemas de información.
El periodo que podemos consultar abarca desde el año 3000 A.C hasta la época actual.
Para acceder a esta aplicación pincha sobre este enlace.
En la siguiente imagen podemos ver la situación de España en el año 1403.

Explicando los vasos comunicantes.

Autor Manel Fontdevila

07 octubre, 2011

No me quieras tanto.

De un tiempo a esta parte quedo con personas que, en realidad, no tienen un gran interés en charlar conmigo. Esto podría minar mi autoestima pero una suerte de optimismo insensato me lleva a pensar que amar y no hacer ni puto caso pueden ser compatibles. Yo sé que esas personas que no muestran mucho interés en hablar conmigo me quieren. Si no fuera así, entendámonos, no quedaría con ellas. Esas personas me escriben mensajes rebosantes de cariño: por e-mail, por sms, por Whatsapp, por Facebook, por activa y por pasiva. Y en esos mensajes hay frases tan apasionadas que parecen extraídas de un bolero.
Son frases que antes en España no se decían pero que, ahora, gracias a la revitalización del género epistolar propiciado por las nuevas tecnologías, están en auge. Esas personas me dicen que me adoran. Que me adoran y que cuentan los días para verme. Que cuentan los días y que me quieren. Que me quieren y que nos va a faltar tiempo en una cena para contarme todo lo que me tienen que contar. Que nos va a faltar tiempo y que están deseando conocer mi opinión. Que desean conocer mi opinión y que nadie como yo para compartir este y otro secreto. ¿Y por qué? Porque soy adorable. Eso me dicen.
El mundo de la tecnología ha bolerizado el género epistolar. Ha eneralizado el lenguaje de las postales románticas y ahora lo que toca es escribirse con

Esas personas, las mismas que, con desesperación, anhelaban verte, te dicen, perdona, perdona un momentito, y se ponen a teclear un mensajito con un solo dedo. Qué dedo más rápido tienen esas personas. Es un dedo entrenado para escribir como si a uno le hubieran amputado la mano izquierda. Una vez terminado el mensaje la conversación continúa. Continúa hasta que vuelve a sonar de nuevo la campanilla:
palabras de novios antiguos de los años cuarenta. Y, aunque yo soy de esa generación en la que si tus padres te decían "te quiero" es porque o se iban a morir ellos o te ibas a morir tú, tengo el corazón débil y, cuando una persona me pide una cita con palabras tan melosas, soy incapaz de no creerme un poco la pasión que sienten hacia mí.
Esas personas son las que te reciben con los brazos abiertos en un restaurante, te dan un beso apretado y unen sus pechos sin pudor contra tus pechos, por no hablar de otras partes que también entran en contacto, en estos abrazos actuales; sean hombres o mujeres los que intervengan en ellos.
Esas personas son las que acto seguido de desdoblar la servilleta y ponerla sobre sus piernas, sacan el móvil del bolso o de la chaqueta y lo colocan al lado del plato.
Esas personas de las que hablo, las mismas que me adoran por escrito, suelen tener un iPhone o una Blackberry, a través de los cuales me escriben a mí esos deliciosos mensajes. El problema es que mientras están conmigo no renuncian a comunicarse con terceras personas. Con un ojo me miran a mí, que estoy situada a la izquierda, por ejemplo, y por el rabillo del otro, miran a su querido aparatito. Suena una campanilla. Les ha entrado un mensaje. Lo leen tan rápido que casi no lo noto. Entonces, sonríen. Sonríen como si alguien les hubiera contado un secreto, o algo picante, o como si les acabara de llegar una información crucial. Pero, desde luego, no sonríen por la conversación que tiene lugar en la mesa.
Esas personas, las mismas que, con desesperación, anhelaban verte, te dicen, perdona, perdona un momentito, y se ponen a teclear un mensajito con un solo dedo. Qué dedo más rápido tienen esas personas. Es un dedo entrenado para escribir como si a uno le hubieran amputado la mano izquierda. Una vez terminado el mensaje la conversación continúa. Continúa hasta que vuelve a sonar de nuevo la campanilla: el amante, el amigo, el jefe, el cómplice, el plasta, ha contestado. Nueva sonrisa de esas personas que nos quieren tanto. Y como poco a poco van perdiendo la vergüenza, toman el iPhone o la Blackberry con las dos manos y teclean entonces con los dos pulgares. Qué maravilla de pulgares. Parece que han ido a una academia de mecanografía con pulgares para iPhones. Viene el camarero a tomar nota de la comanda y como las personas que tanto me quieren están ya apoyadas en el plato escribiendo a velocidad de vértigo mensajes tan apasionados, imagino, como los que me pusieron a mí, soy yo la que encarga el vino, el picoteo del principio y, si se me ha informado antes, el plato elegido por las personas que tanto deseaban este encuentro. No siempre una se siente ignorada, en lo absoluto. Hay ocasiones en las que los dueños de la Blackberry o el iPhone te hacen partícipe de los mensajes recibidos, y tú puedes aportar algo en las contestaciones.
A veces se trata de los amantes y entonces ya vives con excitación delegada. Ha habido ocasiones en las que las personas que me quieren se intercambian fotos con dichos amantes. No fotos a lo Scarlet Johanson porque no son horas. Imagino que ese tipo de instantáneas de corte más íntimo las dejan para cuando están encerrados en el cuarto de baño de su hogar, mientras sus maridos o sus mujeres están acostando a los niños. El móvil ha supuesto una revolución en el universo de la infidelidad. Quiero decir con esto que no soy uno de esos espíritus rancios que discuten las ventajas que para muchos ciudadan@s ha supuesto la irrupción de la nueva telefonía. Solamente quisiera expresar el desconcierto que me produce el que personas que tanto me adoran y desean compartir una hora y media de mesa y mantel conmigo no sean capaces de olvidarse del puto móvil durante un tiempo ridículo de sus hiperconectadas vidas. Que lo comprendo todo, sí, ¡que yo también tengo iPhone!, pero que lo dejo metido en el bolso. Joé.

Elvira Lindo

05 octubre, 2011

Los cuadros con cinta adhesiva de Mark Khaisman.

Mark Khaisman es un artista ucraniano nacido en Kiev que ha elegido la cinta de embalar com material para crear sus obras.
Para realizar sus trabajos Mark superpone tira tras tira sobre una superficie de plexiglas y coloca ésta frente a una fuente de luz para así dotar a la imagen de sombra y profundiad, obteniendo unos resultados asombrosos. Las imágenes que podemos ver a continuación pertenecen a una serie llamada TapeWorks inspirada en retratos que el mismo autor ha tomado, en el arte clásico o en la mitología moderna derivada de películas clásicas.
Mark comenzó haciendo vidrieras clásicas hasta que pensó que podía hacer algo parecido utilizando cinta de embalar.




Terminar uno de sus trabajos le lleva entre un día y una semana dependiendo de la complejidad del mismo. Actualmente vive y trabaja en Philadelphia.
Si te gusta su obra puedes visitar la página web del autor pinchando sobre este enlace.

03 octubre, 2011

El amor mueve montañas. El amor mueve el mundo.

 Descubrí por casualidad este vídeo. La historia es muy simple: una abuela se hace cargo de su nieto al no hacerlo su madre. El chico está aquejado de una parálisis cerebral y la abuela lucha con todas sus fuerzas para sacar al nieto adelante.



Este vídeo debería hacernos reflexionar sobre quiénes son las personas que le dan sentido a la vida. Deberíamos darnos cuenta que estas son las que dedican sus vidas a ayudar a los demás. Por eso, como muestra de admiración hacía esta SEÑORA (con mayúsculas), le dedico esta entrada.

Si después de ver el vídeo sientes que algo se ha removido en tu interior, compártelo para que todo el mundo descubra qué es lo que mueve el mundo.