04 marzo, 2009

Cervantes, esquina a León.

Me gusta la calle Cervantes de Madrid. No porque sea especialmente bonita, que no lo es, sino porque cada vez que la piso tengo la impresión de cruzarme con amistosos fantasmas que por allí transitan. En la esquina con la calle Quevedo, uno se encuentra exactamente entre la casa de Lope de Vega y la calle donde vivió Francisco de Quevedo, pudiendo ver, al fondo, el muro de ladrillo del convento de las Trinitarias, donde enterraron a Cervantes. A veces me cruzo por allí con estudiantes acompañados de su profesor. Eso ocurrió el otro día, frente al lugar donde estuvo la casa del autor del Quijote, recordado por dos humildes placas en la fachada –en Londres o París esa calle sería un museo espectacular con colas de visitantes, librerías e instalaciones culturales, pero estamos en Madrid, España–. La estampa del grupo era la que pueden imaginar: una veintena de chicos aburridos, la profesora contando lo de la casa cervantina, cuatro o cinco atendiendo realmente interesados, y el resto hablando de sus cosas o echando un vistazo al escaparate de un par de tiendas cercanas. Cervantes les importa un carajo, me dije una vez más. Algo comprensible, por otra parte. En el mundo que les hemos dispuesto, poca falta les hace. Mejor, quizás, que ignoren a que sufran.

Pasaba junto a ellos cuando la profesora me reconoció. Es un escritor, les dijo a los chicos. Autor de tal y cual. Cuando pronunció el nombre del capitán Alatriste, alguno me miró con vago interés. Les sonaba, supongo, por Viggo Mortensen. Saludé, todo lo cortés que pude, e hice ademán de seguir camino. Entonces la profesora dijo que yo conocía ese barrio, y que les contase algo sobre él. Cualquier cosa que pueda interesarles, pidió.

No se oía una mosca. Sólo mi voz. Los chicos, todos, estaban agrupados y escuchaban respetuosos. No a mí, claro, sino el eco de las gentes de las que les hablaba. No las palabras de un escritor coñazo cuyas novelas les traían sin cuidado, sino la historia fascinante de un trocito de su propia cultura.
La docencia no es mi vocación. Además, albergo serias reservas sobre el interés que un grupo de quinceañeros puede tener, a las doce de la mañana de un día de invierno frío y gris, en que un fulano con canas en la barba les cuente algo sobre el barrio de las Letras. Pero no tenía escapatoria. Así que recurrí a los viejos trucos de mi lejano oficio. Plantéatelo como una crónica de telediario, me dije. Algo que durante minuto y medio trinque a la audiencia. Una entradilla con gancho, y son tuyos. Luego te largas. «Se odiaban a muerte», empecé, viendo cómo la profesora abría mucho los ojos, horrorizada. «Eran tan españoles que no podían verse unos a otros. Se envidiaban los éxitos, la fama y el dinero. Se despreciaban y zaherían cuanto les era posible. Se escribían versos mordaces, insultándose. Hasta se denunciaban entre sí. Eran unos hijos de la grandísima puta, casi todos. Pero eran unos genios inmensos, inteligentes. Los más grandes. Ellos forjaron la lengua magnífica en la que hablamos ahora.»

Me reía por los adentros, porque ahora todos los chicos me miraban atentos. Hasta los de los escaparates se habían acercado. Y proseguí: «Tenéis suerte de estar aquí –dije, más o menos–. Nunca en la historia de la cultura universal se dio tanta concentración de talento en cuatro o cinco calles. Se cruzaban cada día unos y otros, odiándose y admirándose al mismo tiempo, como os digo. Ahí está la casa de Lope, donde alojó a su amigo el capitán Contreras, a pocos metros de la casa que Quevedo compró para poder echar a su enemigo Góngora. Por esta esquina se paseaban el jorobado Ruiz de Alarcón, que vino de México, y el joven Calderón de la Barca, que había sido soldado en Flandes. En el convento que hay detrás enterraron a Cervantes, tan fracasado y pobre que ni siquiera se conservan sus huesos. Lo dejaron morir casi en la miseria, y a su entierro fueron cuatro gatos. Mientras que al de su vecino Lope, que triunfó en vida, acudió todo Madrid. Son las paradojas de nuestra triste, ingrata, maldita España».

No se oía una mosca. Sólo mi voz. Los chicos, todos, estaban agrupados y escuchaban respetuosos. No a mí, claro, sino el eco de las gentes de las que les hablaba. No las palabras de un escritor coñazo cuyas novelas les traían sin cuidado, sino la historia fascinante de un trocito de su propia cultura. De su lengua y de su vieja y pobre patria. Y qué bien reaccionan estos cabroncetes, pensé, cuando les das cosas adecuadas. Cuando les hacen atisbar, aunque sea un instante, que hay aventuras tan apasionantes como el Paris-Dakar o mira quien baila, y que es posible acceder a ellas cuando se camina prevenido, lúcido, con alguien que deje miguitas de pan en el camino. Le sonreí a la profesora, y ella a mí. «Bonito trabajo el suyo, maestra», dije. «Y difícil», respondió. «Pero siempre hay algún justo en Sodoma», apunté señalando al grupo. Mientras me alejaba, oí a algunos chicos preguntar qué era Sodoma. Me reía a solas por la calle del León, camino de Huertas. Desde unos azulejos en la puerta de un bar, Francisco de Quevedo me guiñó un ojo, guasón. Le devolví el guiño. La mañana se había vuelto menos gris y menos fría.

Autor Arturo Pérez-Reverte visto en XLSemanal.

03 marzo, 2009

Los maniquies realistas de Miami

Bienvenidos a South Beach...donde los maniquies tienen implantes.
En Miami se están empezando a ver maniquies dotados de formas y volúmenes más adecuadas al modelo de belleza que empieza a ser común en los países “desarrollados”. Así que no debemos sorprendernos si comenzamos a ver cosas así en los escaparates de los centros comerciales.

Después de ver las imágenes está claro que los modelos no pasan desapercibidos.













02 marzo, 2009

Nebulosa Helix, el ojo de Dios.



La nebulosa Helix, también conocida como el ojo de Dios o NGC 7293, es uno de los objetos celestes más impresionantes que "podemos contemplar" en nuestro universo.

Situada en la constelación de Acuario a unos 700 años luz de la tierra tiene tres millones de años luz de diámetro y es la nebulosa planetaria más cercana a la tierra. Las nebulosas planetarias, a pesar de su nombre, nada tienen que ver con la formación de planetas, ya que son los restos de una estrella en los últimos días de su vida.
Una primorosa red de radios filamentosos embebidos en una encendido anillo gaseoso rojo (hidrógeno y nitrógeno) y azul (oxígeno) son los que le dan esa extraordinaria apariencia.

La imagen fué realizada con el telescopio espacial Hubble y para capturarla en toda su extensión fué necesario hacer nueve tomas individuales. Pinchando sobre este enlace se puede ver como se realizó la toma.

01 marzo, 2009

Dos tragedias

"Existen dos tragedias en la vida: Una es no conseguir lo que quieres, la otra es conseguirlo".

Oscar Wilde

28 febrero, 2009

Me siento mejor

ME SIENTO MEJOR



No tengo intención de atraparte,
no quiero tu compasión,
no quiero tenerte, no quiero tu amor
la única cosa que quiero es tu comprensión,
si estás a mi lado me siento mejor.
No pienses que soy como aquellos
que tuviste a tu alrededor,
no soy uno más detrás de tu corazón,
quisiera que comprendieras cuál es mi intención,
si estás a mi lado me siento mejor.
Creo que no puedo hacer nada por ti,
no puedo ayudarte a que seas feliz
no quiero que me debas nada ni deberte nada a ti,
no quiero problemas estoy bien así.
No quiero tenerte atada ni estar atado a ti,
no quiero que sufras ni llores por mí,
creo que no puedo hacer nada por ti,
no puedo ayudarte a que seas feliz.
No pienses que soy como aquellos
que tuviste a tu alrededor,
no soy uno más detrás de tu corazón,
quisiera que comprendieras cuál es mi intención,
si estás a mi lado me siento mejor,
si estás a mi lado me siento mejor,
si estás a mi lado me siento mejor.

27 febrero, 2009

Virustotal, el antivirus online


Virustotal.com es un servicio de análisis online desarrollado por Hispasec Sistemas que nos permite detectar, virus, gusanos, troyanos y malware en general.
Virustotal NO ES UN ANTIVIRUS RESIDENTE por lo que no ofrece ningún tipo de protección permanente al equipo ni sustituye al antivirus instalado en el ordenador. Sólo se encarga de analizar los ficheros de los que tengamos la sospecha que puedan contener algún virus.


Entre las empresas que participan en este proyecto podemos encontrar a F-Secure, Avast, Panda, AVG, McAfee, Karpersky, Bitdefender, Pc Tools, o NOD32.

Este producto fué elegido por la revista PC World como uno de los mejores productos del año 2007 en la categoría Security Web Site y ofrece soporte en veinte idiomas.

25 febrero, 2009

Piense y hágase rico


Piense y hágase rico es un libro que escribió Napoleón Hill en 1931 del que se han vendido más de 10 millones de copias en todo el mundo.

El autor sabía que hacerse rico no podía ser solamente fruto del azar o de la casualidad. Debía de existir una fórmula para conseguirlo. Para descubrir cual era esa fórmula el autor pasó 50 años de su vida entrevistándose y estudiando la forma en que de las personas más ricas de los Estados Unidos habían conseguido hacer su fortuna. Entre esas personas se encontraban Henry Ford, Tomas Edison, Jhon Rockefeller, Andrew Carnagie, John Burroughs,Theodor Roosevelt, Grahan Bell, etc.

De todas aquellas entrevistas llegó a la conclusión de que hay 13 principios para conseguir la riqueza:

Deseo.
Fe.
Autosugestión.
Conocimiento especializado.
Imaginación
Planificación organizada.
Decisión.
Perseverancia.
Trabajo en equipo.
El misterio de la transmutación sexual.
La mente subconsciente.
El cerebro.
El sexto sentido.

Todo cuanto se explica en este libro nos indica que cualquiera puede alcanzar el éxito si se esfuerza y cree en ello. Si estás interesado en leer este libro puedes descargarlo gratuitamente pinchando sobre este enlace. (tarda 20 segundos en comenzar la descarga).