15 abril, 2010

La televisión que nos merecemos.

Tras recoger su premio Ondas, Jorge Javier Vázquez, eminente ideólogo de la España contemporánea, afirmó que el concepto de "televisión basura" estaba obsoleto. Defiende este amago de presentador, paradigma de amoralidad, que una televisión excesiva, estrambótica, sin principios y llena de exabruptos es lo que realmente se lleva porque eso es lo que corresponde a una sociedad moderna.

Aunque a algunos nos escandalice, el profesional de Telecinco, en el anterior sentido más moderna que ninguna, tiene más razón que un santo, valga la contradicción. En una sociedad que acepta las mentiras y los excesos de sus políticos sin alterar el gesto, con un sistema educativo que elimina cualquier rigor, mérito o excelencia, lo lógico es que la televisión sea reflejo vergonzante del mundo al que pertenece y sirve.

Así, no puede sorprendernos que existan programas como El Intermedio, gobernado por El Gran Wyoming, donde el principal leitmotiv es el insulto constante a los rivales del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, en especial si tiene que ver con la religión cristiana y la Iglesia. En este programa no hay un mínimo de decencia y, tras la excusa jurídica del animus iocandi, la vejación y la humillación ajenas se suceden sin descanso. Para competir con este asunto, Telecinco se ha sacado de la manga el G-20, sucio programa que presenta ese tal Risto Mejide del que alguien dijo algún día, no sé por qué, que tenía talento.

Lo peor de todo esto es que, en la calle, uno se cruza con numerosas personas que insultan mucho mejor que estos dos programas, tan sólo los dos ejemplos más notorios de una televisión que vive de la bajeza, lo ramplón, lo obsceno y lo amoral. DEC, La noria, De mujeres y hombres, cualquier magazine o talk-show de la parrilla muestran las vergüenzas de los desvergonzados que participan en ellos. De la infamia que rige nuestra televisión tampoco escapan las numerosas series de producción española, los culebrones, los reportajes ni los informativos. Sobre todo ello vuela la sombra del ya instituido "todo vale". Aún más si es por la audiencia.

El asunto no pasaría a mayores si no fuera porque el pueblo se traga toda esta mierda con una pasmosa calma, como si no fuera con él. No es de extrañar que lo que prime en nuestros actuales informativos sea la información deportiva, cada vez más lejana del deporte que le da sentido. Importan más las abdominales de Cristiano Ronaldo o el peinado de David Beckham que los resultados cosechados por Athletic o Valencia en Europa. Aquello, simplemente, vende.

Y no podemos olvidarnos que estos ejemplos son también funestos. El pasado sábado, CR9, después de fallar un penalti, no celebró el gol que colocaba al Real Madrid por delante en el marcador después de una remontada, un ejemplo más de egoísmo infantil y comportamiento amoral del portugués que es ídolo e imagen de numerosos niños y jóvenes españoles. El miércoles, Pep Guardiola, hasta entonces un ejemplo de elegancia y cordura, desbarró haciendo alarde de su espíritu catalanista en imitación de su presidente, Joan Laporta, que prefiere su carrera política al apoyo de la media España no catalana que sigue apasionadamente al Barça. Y éstos son los personajes que más público mueven en nuestro medio televisivo.

Ante tanta chabacanería e, insisto, amoralidad, nuestros políticos corren la suerte de no parecer tan malos como realmente son. Y es que la tele ha bajado sobremanera el listón de lo que nos convierte en mínimamente humanos. Bien pensado, en el fondo el único personaje con algo de talento es Jorge Javier Vázquez que, parece, sabe que lo suyo es más un juego inmoral que simple, continua e inconsciente amoralidad. Lo trágico de este asunto es que mientras casi toda España asiste amodorrada a esta televisión animaloide y embrutecida, los asuntos que realmente importan no aparecen ni preocupan en casi ningún foro. Si esto es así, no puedo concluir de otra manera que afirmando que ésta es, simplemente, la tele que nos merecemos.

Visto en Estrella Digital autor Daniel Martín.

3 Internautas dijeron....:

Carmela dijo...

No veo la televisión desde hace mucho y ni ganas que tengo.
Esa opción la tenemos todos y si hay audiencia será porque algo tira al personal.
¿Qué es?...Eso le pregunté yo a mas de una persona estudiada e inteligente cuando me dijo que no se perdía Gran Hermano.
Patético.
Un biquiño.

Andran dijo...

Haces bien porque para lo que hay que ver. Yo apenas veo un par de series y alguna película hasta que me empiezo a desesperar con la publicidad y lo mando todo a paseo.
Así que opto por la opción más inteligente: conectarme a internet y buscar o preparar entradas para este blog.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Al Sistema si le interesa esos medios amorfos fabricantes de lerdos, asi tienen un potencial
electorado acritico y perfectamente
maleable a sus directrices que se
emiten como no, a traves del mismo
medio que los doma. El mensaje era
el medio lo profetizo hace ya varias decadas Macluhan y bien que
ha aprovechado esa tendencia el
poder para crear mansos borregos
bien diregibles y digeribles.
Es cierto el post,tenemos la basura
que nos merecemos.